Fractura de húmero del recién nacido

¿Qué es una fractura de húmero del recién nacido?

Cuando un bebé nace demasiado rápido o es demasiado grande para el canal de parto de la madre, la cabeza del bebé puede salir, pero los hombros y el pecho se atascan. Esta es una situación potencialmente mortal para el niño, ya que en este caso también se estrangula el cordón umbilical. Debido a los riesgos para el bebé, el médico o el enfermero que asiste durante el parto hará lo que sea necesario para que el parto se lleve a cabo, evitando tirar de la cabeza o el cuello (lo que podría causar daño permanente a los nervios de un brazo).

A veces esto implica romper la clavícula. El húmero (hueso de la parte superior del brazo) también puede romperse. Esto puede sonar atemorizante para usted y su hijo recién nacido, pero es la mejor solución para este tipo de situaciones. Lo más probable es que una fractura de húmero del recién nacido sane y se recupere por sí sola.

Su bebé reaccionará a una fractura de húmero no moviendo el brazo afectado en absoluto. Mover el brazo aumenta el dolor, por lo que esta es una respuesta lógica. Como cuidadores, usted y los enfermeros encontrarán la forma de evitar que el brazo se mueva demasiado. Por lo general, esto significa dejar el brazo dentro del mameluco o usar un mameluco de mangas largas y sujetar la manga con alfileres en el hombro opuesto. Se puede usar una malla elástica (que a menudo se usa para los vendajes de pacientes con quemaduras) sobre el pecho para ayudar a sostener el brazo.

Tratamiento de la fractura de húmero del recién nacido

No se recomiendan férulas ni yesos para las fracturas de húmero del recién nacido. Lamentablemente, el bebé no puede decirle si siente dolor, y una férula o yeso podrían apretar demasiado o salirse de su lugar, causando cicatrices permanentes o daño nervioso. Esto hace que estos dispositivos sean demasiado riesgosos para un recién nacido. No se recomienda la cirugía, porque el proceso de curación sin cirugía ocurre de manera tan rápida y confiable que la cirugía no es necesaria.

En un recién nacido, el hueso no necesita estar perfectamente alineado para lograr una cicatrización perfecta. El hueso puede estar un ángulo de 45 grados y el organismo lo enderezará solo. Es un proceso natural.

Después de entre 10 días y 2 semanas, hay una cicatrización temprana del hueso (llamada “callo”) que sostiene suavemente los extremos del hueso en su lugar. En torno a este momento, el bebé siente menos molestias en el brazo. Puede comenzar a mover la mano y la muñeca en este momento.

Después de unas 4 a 5 semanas, el callo curativo es visible en las radiografías y se puede palpar una gran protuberancia del hueso en el brazo del bebé. No se preocupe. No es un tumor y desaparecerá. Este es un hueso muy fuerte. En este momento, el hueso está completamente curado. Sin embargo, el cuerpo aún no ha terminado con él. Durante las semanas o meses siguientes, el hueso se volverá cada vez más angosto, de modo que entre 3 y 4 meses después del nacimiento, el hueso será normal en apariencia y función.

Seguimiento de la fractura de húmero del recién nacido

Al finalizar el proceso, el hueso es normal. No es más probable que se rompa de nuevo, y no será demasiado largo ni demasiado corto. No quedará torcido. Funcionará normalmente durante toda la vida de su bebé.

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