Pie zambo en niños

¿Qué es el pie zambo?

El pie zambo, también llamado talipes equinovarus, es una anomalía congénita relativamente común que ocurre en alrededor de uno de cada 1,000 bebés. Es más común en niños que en niñas. Aproximadamente la mitad de las veces afecta ambos pies.

La afección, si bien es compleja, es tratable y la mayoría de los niños pueden llegar a tener un pie funcional.

¿Qué causa el pie zambo?

No se ha encontrado una causa directa. El problema comienza cuando una mujer tiene aproximadamente nueve semanas de embarazo. Existe un mayor riesgo en los niños y con algunos síndromes hereditarios, por lo que la genética puede jugar un papel. La mayoría de las veces, no hay una causa clara (ningún otro integrante de la familia tiene pie zambo) y, por lo demás, el bebé está perfecto.

El pie zambo se puede asociar a otras afecciones o síndromes, como la espina bífida, el síndrome de Ehlers-Danlos o la osteogenia imperfecta. Pero si un niño no tiene signos evidentes ni antecedentes familiares, no hay razón para preocuparse.

¿Se puede corregir el pie zambo?

El tratamiento del pie zambo comienza en la primera infancia. Si su hijo con pie zambo tiene otros problemas de salud, primero se debe abordar la salud y el bienestar general de su hijo. No somos partidarios de comenzar el tratamiento ortopédico del pie zambo mientras su bebé aún está en la sala de recién nacidos del hospital o en la unidad de cuidados intensivos neonatales. Sin embargo, se puede recomendar a los terapeutas, enfermeros y padres que estiren los pies con la mano durante este período. Promovemos la derivación temprana a Norton Children’s Orthopedics of Louisville, afiliado a la Facultad de Medicina de la UofL, para que comience el tratamiento.

El tratamiento siempre consiste en enyesar el pie. Seguimos las técnicas iniciadas por Ignacio Ponseti, M.D. El pie no está “roto”. Estiramos suavemente el pie a la mejor posición corregida posible y lo colocamos en un yeso para fijarlo en esa posición. El yeso se deja colocado durante una semana y se reemplaza después de volver a estirar el pie.

Se realiza un enyesado semanal hasta que el pie se corrige adecuadamente en la rotación. La mayoría de las veces, los dedos del pie siguen apuntando hacia abajo, pero el resto del problema se corrige. La mayoría de los pies se pueden corregir con entre cuatro y seis yesos, pero en ocasiones se necesitan más.

Una vez que se logre la corrección óptima, si los dedos del pie siguen apuntando hacia abajo (que suele ser el caso), su bebé tendrá un procedimiento de alargamiento del tendón del talón. La cirugía se realiza en el quirófano con la presencia de un anestesiólogo. Se coloca otro yeso mientras su bebé está dormido. Este yeso debe permanecer colocado de tres a cuatro semanas.

Pasado ese tiempo, el pie debería estar completamente corregido. El cuidado de los pies será importante durante toda la vida de su hijo.

Atención de seguimiento

Después de corregir el pie zambo, este puede volver a convertirse en un problema si no se cuida adecuadamente. El uso de una ortesis puede proporcionar el mejor mantenimiento para los niños con pie zambo. La ortesis mantiene los tobillos en una posición neutra (a 90 grados con respecto a la espinilla), pero evita que se vuelvan hacia el otro tobillo.

La ortesis debe usarse constantemente para obtener el mejor resultado posible. El proveedor le dará instrucciones específicas, pero, como regla general, inicialmente la ortesis se usa casi todo el día y la noche. Para cuando su hijo esté listo para caminar, la ortesis pasa a usarse entre 12 y 16 horas por día, todos los días. El pie zambo puede reaparecer cuando un niño no usa una ortesis constantemente. Por este motivo, si su hijo tiene problemas con la ortesis, se debe hacer todo lo posible para superar el problema.

El riesgo de que reaparezca el pie zambo disminuye a medida que su hijo crece. Si el pie de su hijo comienza a girar hacia adentro nuevamente antes del jardín de infantes, podría necesitar una cirugía menor para ayudar a detener el progreso. Si el pie todavía está rígido y causa dificultad para usar zapatos después de los 8 años, podría ser necesario realizar una intervención quirúrgica más importante.

La mayoría de los niños puede caminar normalmente y practicar deportes después del tratamiento. En la mayoría de los casos, el pie afectado será más pequeño y delgado durante toda la vida. Incluso la pantorrilla será más pequeña y delgada y, en ocasiones, incluso más corta que la del otro lado. En ocasiones, la discrepancia de tamaños puede requerir un zapato de talle diferente en cada pie. Una plantilla de calzado recetada podría permitir que se use el mismo talle en ambos pies.

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